domingo, 18 de septiembre de 2011

Ángel o demonio

Recordarás los antiguos besos y el frío dolor que crecía. Recordarás esa poderosa alegría y los ojos y las manos perdidas. Recordarás el remordimiento por lo escasos que fueron sus besos, el sueño perdido de cómo se conocieron sabe a miseria en tus labios marchitos. Allí parecía amor, pero nacido para morir. Hoy es inquietud, dolor. La bendición es el olvido, el silencio. Mi amor es solitario, pero no será secreto.

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