+¿Sabes cuántas veces he pensado en eso? ¿Cuántas cosas no me gustaban de mi vida, cuántas cosas no funcionaban y, sobre todo, de cuántas de ellas él no se percataba lo más mínimo? El simple hecho de estar de vez en cuando en silencio a su lado, cenando frente a la mesa. Mientras miraba la televisión sin prestar la menor atención a la tristeza que se reflejaba en mis ojos... Al menos podría haberme mirado, ¿no?. De haberlo hecho, habría entendido y, quizá, hasta podría haberme hecho alguna pregunta.
- ¿Y tú qué le habrías contestado?
+ No lo sé. Poco importa lo que podría haber dicho; lo fundamental era su preocupación por mí...

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