En tus ojos mi rostro, en los míos el tuyo. En los rostros descansan los
corazones fieles. ¿Dónde podríamos encontrar dos mejores hemisferios
sin un norte definido, sin un occidente declinante? Aquello que muere no
estaba mezclado con igualdad. Si nuestros corazones son uno, o nuestro
amor semejante, ninguno desfallecerá, ninguno morirá.
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