jueves, 25 de agosto de 2011
.
Y lo sueltas todo. Cuentas todo aquello que desde hace meses te ha estado consumiendo. Te quitas el mayor peso que jamás han podido quitarte y tú, tú sola te deshaces de todo eso. Después de tanto callar, aguantar, lo has dicho y por fin, te sientes liberada. Por miedo a que no te entendieran, no habías dicho nada hasta ahora, pero no... te equivocabas. Te das cuenta de que has perdido demasiado tiempo, tiempo que has desperdiciado en darle vueltas a las cosas; cosas que quizás, no tenían importancia. Lo importante es que después de todo lo sueltas. Piensas, analizas, que todo recorrido que has hecho ha valido la pena. Todo para que te dieras cuenta de que lo hacías mal, fallabas pero, ¿seguías adelante, no? En eso consistía, en levantarte y aprender que en ese sitio, había una piedra. Que tenías que rodearla, fuera como fuese. Y aprendiste, te hiciste mayor y viste las cosas de forma diferente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario